La suerte… no está echada

by | May 14, 2016 | Elections, Headlines, Puerto Rico Pundit | Comments

Hace tiempo que no escribía, pues estaba esperando a ver como se desarrollaba la primaria entre el licenciado Pedro Pierluisi y el doctor Ricky Rosselló por la candidatura a la gobernación en el Partido Nuevo Progresista (PNP). Hoy, faltando menos de un mes para la celebración de susodicha primaria, creo que veo un panorama más claro de lo que podría suceder en noviembre. En estos momentos, creo que existen tres posibles escenarios de lo que podría ocurrir en noviembre.

Aunque a algunos les resulte inaceptable mi aficionada “evaluación del paciente”, la realidad es que, como están ubicadas las piezas en el tablero de ajedrez político en este momento, no creo que el Partido Popular Democrático (PPD) tenga una opción real de triunfo en las Elecciones Generales de 2016. Únicamente en un escenario en el cual casi el 85% de los emigrantes puertorriqueños que han abandonado la Isla sean afiliados al PNP, lo que es posible pero no probable, existe un camino fácil a la victoria para el PPD.

Aunque en un principio pensé que la candidatura del doctor David Bernier le iba a traer un segundo aire al PPD, su pobre y desastroso desempeño en las escazas ocasiones que decide participar en el debate público, sumado a la casi diaria “metida de pata” del gobernador Alejandro García Padilla o su equipo de trabajo, me han llevado a pensar que Bernier está marchando en el tenebroso pasillo hacia su muerte política. Admito que no quisiera estar en sus zapatos.

Bernier, por la naturaleza de su partido, está obligado a hacer esa complicada matemática de en qué río pesca votos. Desde que oficialmente el PPD quedó relegado a ser minoría en el plebiscito de 1993, donde por primera vez el Estado Libre Asociado sacó menos del 50% del respaldo del pueblo puertorriqueño, los candidatos de ese partido han tenido que hacer un juego de malabarismo ideológico entre la derecha y la izquierda para buscar los votos que le hacen falta para llegar al menos el 48% y ganar unas elecciones. Por más que algunos analistas políticos aún insistan en que el PPD y el PNP están equiparados en términos de sus bases, la realidad es que desde la década de los 1990s, el PNP nunca ha sacado menos del 46% de los votos, mientras que el PPD ha bajado hasta el 41%. En un uno-contra-uno, el PPD no tiene los votos para ganarle al PNP. Eso es una realidad, gústele a quien le guste y no le guste quien que no le guste. Sin votos de otros sectores, el PPD no gana. Bernier podría seguir la estrategia de Sila Calderón (2000) y de Alejandro García Padilla (2012) de pescar en el río azul o la de Aníbal Acevedo Vilá (2004) de pescar en el río verde. El problema de la primera estrategia es que si eres candidato de un partido que está en el poder, es poco probable que tengas algún tipo de atractivo para los electores de la oposición. Lo que le queda a Bernier, entonces, es tirarse de cabeza al río verde, pero ese está tan seco ya, que no estoy seguro que sean muchos los votos que lograría pescar. Aún con la astucia y juego de piernas de Acevedo Vilá, lo más que este logró fue una pírrica victoria por 3,000 votos, con una Asamblea Legislatura con supermayorías del partido de oposición.

 

En términos geográficos, el mapa tampoco está para Bernier. Para el PPD ganar unas elecciones, necesita ganar varios lugares en el mapa político de Puerto Rico. Del año 2000 para acá, el PPD no gana una elección sin ganar la gobernación en los municipios barómetros de San Juan, Carolina, Trujillo Alto, Caguas, Barceloneta, Jayuya, Juana Díaz y Peñuelas. ¿En dónde votan los más afectados por las políticas económicas del PPD este cuatrienio? En San Juan, Carolina, Trujillo Alto, Caguas y las demás áreas urbanas. Ya me imagino a David Bernier tocando la puerta de un maestro o de un policía en uno de estos municipios. Si se lleva sólo una mala palabra, se debe considerar afortunado. Los legisladores y jefes de agencia de su partido, tampoco le ayudan en conseguir esos votos. Esos momentos, catalogados por algunos como los “such is life” de la presente administración, como cuando una representante de San Juan mandó a los maestros a conseguirse un “part-time” para cuadrar la pérdida de sus pensiones, o cuando un jefe de agencia dijo que los que no estaban de acuerdo con las estrategias económicas del gobierno eran unos perdedores, le van a costar votos a Bernier en el área metropolitana. En estos momentos el Partido Popular me acuerda a un hormiguero cuando le echan Flee, que todo el mundo anda corriendo como locos, dándose cantazos unos a otros en el camino. Su ejército de melones, aun con las maromas de última hora de Silverio Pérez, probablemente se quedará en su casa. A menos que…

Escenario #1

Bernier todavía tiene un as debajo de la manga que se llama Ricky Rosselló.

Ya en sus capítulos culminantes, la primaria del PNP ha sido mucho más sosa y aburrida de lo que yo había anticipado. Ha habido unos “jabs” aquí y allá, pero no como para terminar con un partido dividido. Tal vez es que hemos estado tan pendientes a las barbaridades que a diario se tiran en la primaria republicana, que han pasado por debajo del radar las de Pierluisi y Rosselló. Más personalista e intensa he encontrado la campaña entre los candidatos a Comisionado Residente, la representante Jenniffer González y el doctor Carlos Pesquera. Sin embargo, todavía quedan tres semanas, así que habrá que ver lo que las campañas tienen guardado como sus últimos cartuchos. Si en efecto el PNP se divide, puede que Bernier logre una apretada victoria, aun perdiendo la mayoría en la Cámara de Representantes y posiblemente en el Senado y las alcaldías. Habrá que ver que pesa más en los corazones de esos PNP enchismados: su coraje contra el candidato que ganó o su bolsillo.

Escenario #2

En el escenario de que la primaria la gane Ricky Rosselló y el PNP no se divida, entonces creo que estaríamos ante una elección cerrada, donde serán muy pocos los votos que Rosselló logre ganar fuera del “hard-core” del PNP y posiblemente con algunos de la periferia llegando a la caseta en noviembre sin saber todavía qué harán. Ricky Rosselló ha lucido patético ante los medios, con propuestas quincalleras que casi hacen eco de la campaña de Alejandro García Padilla en 2012. Sus trabalenguas y su lenguaje disparatado tampoco le acumulan puntos. Nunca podré borrar de mi mente aquel discurso de “tenemos que hacer un plan que hay que hacer un plan” (tal vez la cita no sea exacta, pero así es que me acuerdo de sus palabras). Con el respeto y hasta cariño que le tengo a varios de los analistas que han optado por convertirse en la última (tal vez debo decir única) línea de defensa de la candidatura de Rosselló, Ricky el candidato no estaba listo para ser presentado en sociedad todavía. Necesitaba uno o dos ciclos electorales más para pulirse en el asunto público. ¿Nadie les dijo que no por ir de prisa se llega más rápido? La gente que le rodea tampoco me inspira gran confianza. Aún ganando la primaria, no creo que Rosselló gane por más de 15,000 votos una elección general y eso no garantizaría una victoria con Senado ni alcaldías para el PNP. Le ayuda a Rosselló que aún con su candidatura, habrá algún porcentaje de abstención por parte de los populares conservadores, aunque creo que su presencia en la papeleta inspiraría a los melones a activarse y salir a votar por Bernier. Sigo siendo de la opinión que Ricky Rosselló no tiene “cross-party appeal” o sea, que no atrae votos de otros partidos, pues desconfían de su juventud e inexperiencia.

Escenario #3

Si la primaria la gana Pierluisi y no se divide el PNP, yo creo que ya la historia de la elección en noviembre estará escrita. Pierluisi lleva dos años pescando en el río rojo y creo que podría llevar al PNP a una elección ola. No me cabe la menor duda de que los populares (e independentistas) que van a ir a votar por él en las primarias se quedarán hasta las elecciones, como sucedió con Fortuño en 2008. Una combinación de un PNP unido, junto con votos populares, más la abstención que de seguro habrá entre populares de izquierda y melones, podría llevarse enredado hasta el más sólido de los alcaldes populares. Con toda seguridad los populares tratarán de reciclar los ataques que el bando de Rosselló contra Pierluisi, pero creo que los chismes y dimes y diretes no serán la prioridad del electorado.

Esa es mi opinión hasta el 14 de mayo de 2016. ¿Puede estar viciada? Son muy pocos los puertorriqueños que podrían dar una opinión sin estarla. ¿Puedo estar equivocado? Claro que sí. No soy astrólogo ni pitoniso, ni pretendo serlo. Si lo fuera, estaría jugando la Loto o el Powerball y no hablando de política. Habrá quien diga que mis palabras se dan en el contexto de mi simpatía con la candidatura de Pierluisi sobre Rosselló y Bernier, pero a esas personas lo único que les contestaría es: las canto como las veo. En las últimas tres elecciones son más las veces que he acertado, que las que he fallado. Sólo el tiempo dirá si estoy correcto en mi apreciación.